El cardenal Dolan y su compromiso con la comunidad hispana y los inmigrantes
By: Fernanda Pierorazio
En una arquidiócesis marcada por la migración, la diversidad lingüística y la riqueza de las tradiciones, el cardenal Dolan ha reconocido constantemente que la comunidad hispana no solo forma parte de la Iglesia, sino que es uno de sus corazones vivos
Desde los primeros años de su servicio pastoral, el cardenal Dolan dejó claro que el futuro de la Iglesia en Nueva York está estrechamente vinculado a los fieles hispanos y a las familias inmigrantes. En múltiples ocasiones ha señalado que la fe traída por los inmigrantes es una fe viva, profundamente enraizada en la familia, la devoción popular y el amor a la Iglesia. Esta convicción se ha reflejado en su empeño por fortalecer el Ministerio Hispano y por garantizar que la pastoral arquidiocesana responda verdaderamente a las necesidades espirituales de la población hispanohablante.
Uno de los ejes fundamentales de su liderazgo ha sido el reconocimiento del español como lengua de evangelización. Bajo su guía, se fomentó con firmeza la celebración de la Santa Misa, los sacramentos y la catequesis en español, entendiendo que anunciar el Evangelio en la lengua materna facilita un encuentro más profundo con Cristo.
Para el cardenal Dolan, el uso del español no solo fue una respuesta práctica, sino también una expresión de una Iglesia que acoge, escucha y camina con su pueblo.
El apoyo al Ministerio Hispano también se tradujo en la formación y acompañamiento de sacerdotes, diáconos y agentes pastorales comprometidos con esta misión. Se fomentó el liderazgo laical hispano, se organizaron encuentros de formación y se dio mayor visibilidad a las celebraciones que expresan la fe del pueblo latinoamericano. Entre ellas, la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe ocupó un lugar especial como signo de unidad, esperanza y consuelo para miles de fieles.
Fiel a la enseñanza social de la Iglesia, el cardenal Dolan ha sido una voz firme en defensa de los inmigrantes y de la dignidad humana. Con palabras claras y gestos pastorales, recordó que todo migrante es, ante todo, un hijo de Dios. Abogó por una reforma migratoria justa y humana que defendiera la unidad de las familias y el derecho de toda persona a vivir con dignidad y esperanza. Su cercanía pastoral a quienes viven con la incertidumbre del estatus migratorio ha sido un signo concreto de la misericordia de la Iglesia.
Este acompañamiento se hizo especialmente visible en los momentos de mayor sufrimiento, como durante la pandemia de COVID-19, cuando muchas comunidades hispanas resultaron muy afectadas. La arquidiócesis, bajo su liderazgo, trató de permanecer cercana al pueblo mediante mensajes, celebraciones y recursos pastorales en español, recordando que, incluso en la adversidad, la Iglesia no abandona a sus hijos.
El ministerio del cardenal Dolan deja como herencia una Iglesia más consciente de su identidad misionera y más agradecida por el testimonio de fe de la comunidad hispana. Su labor pastoral ha reafirmado que la diversidad no divide, sino que enriquece; que la lengua y la cultura son caminos de evangelización, y que una Iglesia verdaderamente católica es aquella que abre sus puertas, su corazón y su voz a todos sus hijos.
Encuentro con el papa Francisco y la comunidad hispana
Durante la histórica visita del papa Francisco a Nueva York en 2015, Dolan desempeñó un papel central en su organización, asegurando que fuera una ocasión de encuentro, reflexión y alegría para los miles de fieles de diversas comunidades, especialmente para los latinos, que tuvieron una participación destacada.Desde el principio, Dolan subrayó la importancia de la visita, no solo como un acto litúrgico o protocolario, sino también como una oportunidad para fortalecer la unidad de la Iglesia, escuchar el mensaje del papa sobre la justicia social, la misericordia y la dignidad humana, y celebrar la rica diversidad cultural y religiosa de la ciudad.
Compromiso con la justicia social y los inmigrantes
El cardenal Dolan siempre hizo hincapié en que la Iglesia debe estar del lado de los más pobres y vulnerables, y destacó la importancia de la dignidad humana, independientemente del estatus migratorio.
En su liderazgo, subrayó que la Iglesia está llamada a acoger a todos: a quienes han venido en busca de una vida mejor, a quienes han cruzado fronteras en busca de protección y a quienes han sufrido la pobreza, la violencia y la opresión. Para Dolan, los inmigrantes no solo son beneficiarios de la misericordia de Dios, sino también miembros activos de la familia de la Iglesia.
Una de las áreas que Dolan destacó especialmente en su defensa de los inmigrantes fue la unidad familiar. El arzobispo de Nueva York reiteró en múltiples ocasiones que la familia es el núcleo de la sociedad y que separar a los niños de sus padres, como sucedía en algunas políticas migratorias, era un acto profundamente injusto y deshumanizante.