La huella del arzobispo designado Ronald A. Hicks en El Salvador
By: Fernanda Pierorazio
La historia de Hicks en El Salvador es un ejemplo de cómo un liderazgo pastoral basado en el amor, la cercanía y la sensibilidad puede dejar una huella profunda en una comunidad
Durante su tiempo en El Salvador, el arzobispo designado Ronald Hicks ejemplificó estos valores de manera palpable, conquistando corazones y dejando un legado imborrable en la comunidad de la Fundación Nuestros Pequeños Hermanos (NPH). Su estilo de liderazgo se caracterizó por una profunda sensibilidad humana y un compromiso genuino con las personas que acompañaba, especialmente con los niños, jóvenes y familias que formaban parte de su labor pastoral.
“Cercano y atento, se esforzaba por conocer a cada uno de nosotros personalmente. En todos sabía ver lo mejor y no dudaba en resaltarlo, haciéndonos sentir valorados, únicos y verdaderamente especiales”, dijo a Buenas Noticias Brenda María Méndez, directora de programas de NHP El Salvador.
Brenda destacó que, entre las cualidades más notables del arzobispo designado Hicks durante sus cinco años allí, desde 2005 hasta 2010, se encontraban “su capacidad de escuchar con atención, acompañar con cercanía y dedicar tiempo a conocer profundamente a los niños y niñas que formaban parte de nuestra fundación, así como al personal que trabajaba en ella en ese momento”, agregando que además “reflejaba un liderazgo basado en la presencia, el respeto y el amor genuino por las personas”.
Su cercanía con las comunidades también fue fundamental. Brenda compartió que Hicks tuvo “una cercanía marcada por la atención y la sensibilidad hacia las necesidades de cada persona. Se interesaba en conocer a fondo a los niños, niñas y jóvenes, acompañándolos y guiándolos con dedicación, siempre con una actitud cercana y comprometida”.
Un testimonio de sensibilidad humana
Uno de los recuerdos más entrañables que Brenda guarda del obispo Hicks, es cómo se preocupaba por preservar los momentos especiales. Ella relata: “Cada vez que en NPH se celebraba una actividad especial —como aniversarios, graduaciones, bautizos, primeras comuniones o las fiestas de Pascua y Navidad—, él siempre se preocupaba de que esos momentos quedaran guardados para siempre”.
Brenda contó que Hicks “tenía una cámara digital que entregaba a un joven para que capturara cada sonrisa, cada abrazo y cada instante compartido por los niños y niñas” y que después, “mandaba a imprimir cada fotografía y las reunía en un álbum que entregaba personalmente a quienes aparecían en ellas”. Para Brenda, esto reflejaba que Hicks “sabía que, de otra manera, muchos de ellos no tendrían ningún recuerdo de su infancia, como tantos de nosotros sí lo tenemos”.
Impacto y legado en la comunidad
El impacto que el arzobispo designado Ronald Hicks tuvo en la comunidad de NPH en El Salvador trasciende las palabras. Su presencia dejó una huella profunda en todos aquellos que tuvieron la oportunidad de convivir con él. La comunidad reconoce que su trabajo y su actitud generaron un cambio real en la forma en que se abordaba el acompañamiento pastoral y en la manera en que los niños, jóvenes y familias vivieron su fe y su esperanza.
Brenda afirma que el servicio pastoral de Hicks “estuvo siempre muy presente en nuestra fundación, tanto en El Salvador como en las casas de NPH en Centroamérica”. Ella cree que su mayor legado fue el “amor incondicional a Jesús expresado en cada gesto, en cada acompañamiento, que ofrecía a niños, jóvenes y trabajadores de NPH”.
Para Brenda, Hicks les “enseñó lo que significa servir con el corazón, dejando una huella imborrable en todos los que tuvimos la bendición de conocerlo. Su cercanía con cada persona y su constante disposición para ofrecer una palabra positiva y de aliento a cada niño y niña fueron lo que hizo único su servicio. No solo acompañaba, sino que sembraba confianza, alegría y esperanza en quienes tenían la fortuna de recibir su atención y cariño”.
Preparación para su misión en Nueva York
Aunque Brenda reconoce que le resulta difícil predecir cómo Hicks aplicará su experiencia en El Salvador en su misión como arzobispo de Nueva York, sí afirma estar segura de que su estancia en El Salvador y Centroamérica “lo ha formado como una persona que busca conocer profundamente a sus fieles, para poder servirles y acompañarles en sus necesidades. Esa cercanía y dedicación serán, sin duda, una guía en su misión como arzobispo en Nueva York”.
La instalación de Ronald Hicks como arzobispo de Nueva York será el 6 de febrero, lo que marcará un nuevo capítulo en su misión de servir con el corazón, llevándose consigo las enseñanzas de cercanía, amor y sensibilidad que tanto valoró en su estancia en El Salvador.