WASHINGTON (OSV News) — Participantes de todas las edades representando cientos de organizaciones provida, y miles de jóvenes y jóvenes adultos de diferentes estados, se congregaron en la Marcha por la Vida para defender la vida a una sola voz durante un gélido viernes de enero. Este año, el tema de la marcha que resonó por las calles fue “La Vida es un Regalo”.
Y, como cada año desde la primera Marcha por la Vida en 1974, entre los marchantes se encontraban cantidades de católicos hispanos que vinieron para pedir que el derecho a la vida sea respetado desde el mismo momento de la concepción hasta la muerte natural.
Entre ellos estaban Lili Bejarano, su esposo Daniel y dos de sus tres hijos, quienes viajaron a Washington D.C. desde Ocala, Florida, que pertenece a la Diócesis de Orlando, para participar por sexta vez en la Marcha Nacional por la Vida.
Para ella, el propósito de participar de esta marcha es llevar el mensaje de “crear una civilización del amor” donde el aborto sea “impensable y haya una cultura de la vida”.
Por su parte Daniel, su esposo, dijo que la participación de los hombres como padres de familia es fundamental en esta lucha. “El hombre ha sido diseñado para ser el líder de la familia, el protector” dijo al tiempo que enfatizó en que el deber de los “padres de familia es guiar a nuestros hijos, a nuestra familia, a una cultura de la vida” y que “existe otra manera de pensar diferente a lo que el mundo te dice”.
También agregó que ver a tantos jóvenes marchando “le da a uno alegría y ganas de seguir luchando porque a veces uno se siente solo y dice ‘pero soy el único peleando aquí'”, dijo Daniel, quien con su familia asisten a la parroquia Reina de la Paz. “Así que esto le da ganas a uno para decir sí al plan de Dios”.
Ruby Galatolo, quien también formó parte de esta delegación proveniente de Ocala, es fundadora de la Organización Three Hearts Billboards. Para ella, la primera vez que participó de esta marcha fue un antes y un después en su vida tras atravesar un periodo de crisis.
“En el 2010 yo estaba pasando por una crisis espiritual porque veía tantas cosas y que nuestro país iba en una dirección equivocada, me faltaba esperanza y para ese año vine a marchar y me impactó tanto que me cambió la perspectiva”, aseguró Galatolo. La cantidad de jóvenes en la manifestación provida la dejó asombrada, dijo, “y esto me animó a seguir peleando y estar positiva”.
Ella dijo nunca haber pensado que “llegaría el día que vería que Roe vs. Wade fuera revocado”, refiriéndose a la decisión de la Corte Suprema de 2022 en el caso Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization, la cual anuló la sentencia Roe que había legalizado el aborto en el país. A partir de 2022, la decisión sobre el aborto fue devuelta a los legisladores y muchos estados han establecido prohibiciones al aborto, mientras que otros tomaron medidas para asegurar su acceso.
“Claro que todavía falta mucho”, dijo Galatolo, pero ella mantiene la esperanza que, en última instancia, el aborto se convierta en algo del pasado.
Durante su in intervención antes de la Marcha por la Vida, su presidenta, Jennie Bradley Lichter, recordó a la multitud que lo que ha “salvado tantas vidas y conmovido innumerables corazones” en el tema del aborto a lo largo de los años es la “esperanza inquebrantable” de los manifestantes, su “amor por los más pequeños y por las mamás que necesitan ayuda”, su alegría y “el gran número de ustedes que están aquí año tras año”.
El padre Emiliano Durán Victoriano de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores en Queens, perteneciente a la Diócesis de Brooklyn, dijo a OSV News que la participación de los jóvenes en la marcha de este 23 de enero lo ha dejado “realmente impresionado porque cuando sale una marcha por la vida creemos que son personas adultas que vienen a defenderla, pero aquí hay una cantidad de jóvenes impresionante”.
“Los jóvenes tienen la decisión en sus manos de dar la vida y por eso la defendemos como Cristo nos ha dicho, ‘He venido para que tengan vida y vida en abundancia’. Y los jóvenes quieren vivir esa vida en abundancia en Cristo”, agregó el padre Durán Victoriano.
Oscar Valerio, un joven de la Diócesis de Brooklyn que participó por primera vez de esta multitudinaria marcha, relató que en el pasado su madre le había hablado de mujeres que conocía que habían considerado el aborto porque se sentían perdidas y asustadas, pero gracias a que ella les había pedido tener esperanza en Jesús, “gracias a Dios muchos de esos hijos están aquí presentes, ya son adultos y es por la misericordia y por la opción de Jesús. Eso me anima a venir aquí”.
“Creo que todos estamos hechos a imagen y semejanza de Dios y Él es nuestro creador. Él dice que la vida comienza en el momento de la concepción, por lo que cada vida es importante”, afirmó Angelina Osti. Ella y su esposo Randy asisten a la una iglesia cristiana evangélica en Hercules, California, y participaron del rally previo a la marcha.
“Siento que la cultura está cambiando y que la gente está empezando a comprender y a no creer en la mentira de que la vida no es preciosa, porque lo es, así que es estupendo ver a la gente casarse, tener hijos y formar una familia, es algo hermoso”, agregó.
Antes de la marcha, miles participaron en actividades provida, incluyendo la cuarta edición anual del Life Fest, organizado por los Caballeros de Colón y las Hermanas de la Vida esa mañana, y la Vigilia Nacional de Oración por la Vida, que se celebra anualmente en Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington, los días 22 y 23 de enero.
En la Misa de clausura de esta vigilia, horas antes de que decenas de miles de personas marcharan desde el National Mall hacia las escaleras de la Corte Suprema, el cardenal Seán P. O’Malley, arzobispo emérito de Boston, dijo que los presentes estaban proclamando que la vida “es un regalo precioso de un Dios amoroso”.
“Cada persona es un regalo. Cada persona cuenta. Todas son importantes”, dijo el cardenal, quien, con la excepción de las limitaciones impuestas por la COVID en 2021, ha asistido a todas las Marchas por la Vida desde la primera, en 1974. “El antídoto contra el aborto es el amor, el amor que se manifiesta en la comunidad, la compasión y la solidaridad”, añadió.
Llegando al rally antes de la marcha, Joselyn Condado, de la Iglesia Nuestra Señora de los Ángeles en Brooklyn, dijo a OSV News que ella y su grupo oraban por la intercesión de la Virgen María y Su Hijo por “todos los bebés no nacidos” y también por el consuelo y fortaleza de las madres en situaciones difíciles para “no abandonar y abortar a sus niños inocentes que vienen en camino”.
Y Ary Castaneda Ramirez, de la Diócesis de Camden, Nueva Jersey, quien se sumó a la marcha junto a algunos miembros de su familia, resumió el por qué es importante marchar por los no nacidos con una simple frase: “Porque estamos vivos”.
“Hay que defender la vida desde el nacimiento hasta la muerte natural”, afirmó.
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Marietha Góngora V. es corresponsal de OSV News. Julie Asher y Lauretta Brown, editoras de OSV News, colaboraron con este artículo.