“La solidez de una casa depende de su piedra fundamental”, dijo el obispo emérito Eduardo María Taussig de San Rafael, Argentina, en su homilía durante la misa anual en español en honor a Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina, el domingo 7 de mayo en la Catedral de San Patricio.
El obispo Taussig fue el celebrante principal de la misa y citó la importancia del hogar familiar, el hogar parroquial “y el templo, la casa de Dios”.
Habló de las piedras sobre las cuales Cristo fundó la Iglesia, las piedras humanas que fueron los Apóstoles y todos los que fueron bautizados en los primeros días de la Iglesia. “Como dice la lectura del Evangelio de hoy (Juan 14), Jesús es el camino, la verdad y la vida”, señaló el obispo.
“Por el bautismo nos injertamos en Jesús; con piedras vivas, hay construcción en la Iglesia. Y por eso esa vida maravillosa de la Trinidad, la familia que es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es lo que vivimos en la Iglesia, lo que vivimos en la familia como Iglesia doméstica, la vida que somos todos llamados a vivir como cristianos unidos a Jesús”.
El obispo Taussig continuó hablando sobre la importancia de honrar a Nuestra Señora de Luján, honrar a María bajo todos sus títulos. “Su madre, elevada con Él en cuerpo y espíritu al cielo… Con el bautismo somos llamados a ese gozo, a esa plenitud… A lo largo de los siglos, la Virgen María se hace presente para acompañar a la Iglesia”.
Mayo es tradicionalmente el mes en el cual se honra a María en toda la Iglesia con devoción especial.
Al comienzo de su homilía, el obispo Taussig agradeció a todos los presentes, incluidos sus concelebrantes y diplomáticos de Argentina radicados en Nueva York.
Joseph Paladino, un miembro principal del Comité Arquidiocesano de Nuestra Señora de Luján, dijo a The Good Newsroom después de la misa que él y sus compañeros del comité agradecieron al obispo Taussig por viajar desde Argentina para celebrar la liturgia.
“Fue una misa muy buena; estamos muy agradecidos”, dijo Paladino. “En su homilía el obispo demostró la fuerza y la maravilla de nuestra fe”. Paladino agregó que aprecia el mensaje del obispo Taussig sobre la importancia de orar por la intercesión de la Virgen María bajo el título de Luján y todos los títulos marianos.
La figura de Nuestra Señora de Luján es una pequeña estatua que se venera en Argentina desde 1630. Según la tradición, en 1630 un ranchero, miembro de una caravana, llevaba la figura mariana desde Buenos Aires a su rancho en Santiago del Estero. Pero los bueyes que jalaban el vagón se detuvieron inexplicablemente junto al río Luján.
Los bueyes no volvieron a moverse hasta que sacaron la estatua del carro, a pesar de que se descargaron todos los demás artículos del carro. Después de repetir esta acción y darse cuenta de que los bueyes no se moverían mientras la estatua estaba en el vagón, los miembros de la caravana concluyeron que esto era una señal de que la Santísima Madre María quería que la estatua se quedará en Luján.
En 1887, la figura fue coronada canónicamente y trasladada a su actual santuario, que recibió el título de basílica en 1930 por el Papa Pío XII. La fiesta de Nuestra Señora de Luján es el 8 de mayo. Y fue el 8 de mayo de 2013 que el Papa Francisco (nacido en Argentina) visitó la Basílica de Luján para encomendar a Argentina la protección de su patrona. San Juan Pablo II visitó la basílica como Papa en 1982.