Un mensaje de la hermana Mary Grace Walsh, superintendente de escuelas, con motivo de la Semana de las Escuelas Católicas
By: Buenas Noticias
A lo largo de generaciones, la educación católica ha perdurado porque Cristo permanece presente en nuestras aulas y pasillos
Estimados colegas, familias y amigos de la educación católica:
Les deseo una feliz y bendecida Semana de las Escuelas Católicas 2026.
Cada vez que visito una de nuestras escuelas católicas, me siento profundamente inspirada por la vida en acción que veo. Nuestras escuelas son espacios sagrados, lugares donde Cristo se hace visible a diario a través de la dedicación de quienes enseñan, guían y educan; la alegría y la promesa de nuestros estudiantes; la confianza de las familias; y el testimonio de fe de nuestras comunidades. Este encuentro con Cristo es la esencia de quienes somos y la razón por la que la educación católica continúa fortaleciéndose.
A lo largo de generaciones, la educación católica ha perdurado porque Cristo permanece presente en nuestras aulas y pasillos. Es Él quien anima nuestra misión, sostiene nuestras comunidades e inspira a los jóvenes a crecer no solo en conocimiento, sino también en sabiduría, virtud y esperanza. Hoy, cuando las escuelas católicas de la Arquidiócesis de Nueva York entran en una época de renovación, vemos esta presencia viva de Cristo obrando en la energía, la creatividad y el compromiso lleno de fe dentro de nuestras comunidades. Juntos, estamos formando la próxima generación de santos católicos, hombres y mujeres jóvenes que llevarán la luz de Cristo al mundo. Esta renovación nos llama a acoger nuevas oportunidades, fortalecer nuestra misión y renovar nuestro compromiso de formar corazones y mentes cimentados en la fe, la esperanza y el amor.
En Diseñar Nuevos Mapas de Esperanza, el Papa León XIV nos recuerda nuestro llamado a ir hacia adelante con esperanza, creatividad y confianza en Cristo. Este mensaje habla con fuerza sobre la educación católica, donde la fe y el aprendizaje se entrelazan para formar jóvenes arraigados en la verdad, guiados por la compasión y preparados para servir al mundo con integridad y amor.
Al celebrar la Semana de las Escuelas Católicas, agradezcamos el don de la educación católica y abracemos este tiempo de renovación, comprometiéndonos de nuevo a formar corazones y mentes cimentados en la fe, fortalecidos por el conocimiento y llenos de esperanza en el futuro.
Quiero que sepan que rezo por cada uno de ustedes y les deseo todo los mejor por una feliz Semana de las Escuelas Católicas.
Atentamente, en Cristo,
Hna. Mary Grace Walsh, ASCJ, Ph.D.
Superintendente de Escuelas Católicas