Monja más anciana del mundo cumple 113 años
By: Buenas Noticias
La hermana Francis Domenici Piscatella, nacida el 20 de abril de 1913 en Central Islip, en Long Island, Nueva York, es ahora considerada como la monja más anciana del mundo, tras el fallecimiento de la monja brasileña Inah Canabarro Lucas, que murió a los 116 años.
La religiosa dominica, que vive en Estados Unidos, alcanza este hito ofreciendo un testimonio marcado por la confianza en Dios, la entrega perseverante y una vida consagrada al servicio de la Iglesia durante más de nueve décadas.
La hermana ha vivido una existencia profundamente arraigada en la providencia divina. “He dejado de contar mis años”, expresó a Fox 5 News. “Dios nos da una cierta cantidad de años para vivir, y tratamos de vivir ese número de años”, agregó al celebrar su 113 cumpleaños, y añadió: “Nunca pensé que llegaría a esta edad”.
Desde que ingresó en la orden de las Hermanas de Santo Domingo de Amityville en 1931, ha dedicado 94 años a la vida religiosa, buscando servir con humildad y fidelidad. “Quería ser alguien importante para las hermanas”, comentó, reflejando su deseo de entregarse plenamente a la comunidad y a la misión de la Iglesia.
A pesar de haber perdido gran parte del brazo izquierdo a los dos años en un accidente, la hermana nunca consideró que esto fuera un obstáculo para su vocación. “Nadie tuvo que ayudarme nunca. Si alguien ayudaba a otro, era yo quien ayudaba. Tuve que demostrarles que el hecho de tener un solo brazo no impedía en nada mi trabajo”, afirmó al canal de televisión Channel 7 Eyewitness News.
Una vida sostenida en la confianza en el Señor
Ejerció como maestra durante 52 años, formando a generaciones de estudiantes y enseñando geometría con admirable destreza. Su vida cotidiana siempre giró en torno a la oración: “Siempre corría a la iglesia y rezaba todo el tiempo”, dijo.
El secreto de su longevidad, aseguró, está en su unión constante con Dios: “Mi mente está en Dios. Él me ha mantenido durante todos estos años”. Su testimonio revela una vida sostenida por la gracia, la disciplina espiritual y la confianza en el Señor.
Quienes la conocen destacan su espíritu incansable. Incluso a los 110 años, seguía realizando tareas diarias y participando en la Santa Misa. “Espero que hayan visto algo bueno en esta anciana”, expresó con humildad.
Reconocida por el papa León XIV
A lo largo de su vida, fue testigo de profundos cambios en la Iglesia y en el mundo, y sobrevivió a pontificados, guerras y tiempos de prueba. Según el libro Guinness de los récords, se convirtió en la monja más longeva tras el fallecimiento de la religiosa brasileña Inah Canabarro Lucas.
Con motivo de su 113 cumpleaños, recibió un reconocimiento especial del Santo Padre, el décimo pontífice durante su vida, un gesto que subraya la dimensión eclesial de su larga vocación.
La vida de la hermana Piscatella es un testimonio luminoso de fidelidad, oración constante y servicio silencioso, reflejo de una existencia dedicada a Dios y a los demás.