Cada 3 de noviembre, la Iglesia católica celebra la Festividad de San Martín de Porres, el religioso dominico peruano cuya vida de oración, servicio a los enfermos y entrega a los pobres lo convirtieron en uno de los santos más queridos de América Latina. Para muchos fieles hispanos, su ejemplo mantiene viva una tradición de fe que conecta la devoción popular con el compromiso de ayudar a quienes más lo necesitan.
En Nueva York, la figura de san Martín de Porres ofrece un mensaje que trasciende las fronteras nacionales: la dignidad de cada persona y la importancia de servir al prójimo sin distinción de origen, raza o condición económica.
De la pobreza al servicio religioso
Martín de Porres Velázquez nació en Lima, Perú, en 1579. Era hijo de Juan de Porres, un noble español, y de Ana Velázquez, una mujer negra libre originaria de Panamá. Creció en una sociedad marcada por profundas desigualdades raciales y sociales, circunstancias que influyeron en las dificultades que enfrentó al tratar de encontrar su lugar en la vida religiosa.
Desde joven aprendió oficios relacionados con la barbería, la atención dental y el cuidado de los enfermos. Esos conocimientos, unidos a su profunda vida espiritual, le permitieron atender a personas sin recursos.
En 1594 ingresó en el convento dominico de Nuestra Señora del Rosario de Lima como ayudante laico. Allí se encargó de las tareas de limpieza y otros trabajos humildes hasta que, en 1603, fue admitido como hermano cooperador de la Orden de Predicadores.
Su disposición para atender a enfermos y personas pobres, independientemente de su origen, le ganó el afecto de quienes lo conocieron. Debido a su trabajo de limpieza en el convento, quedó popularmente asociado con el nombre de Fray Escoba, mientras que su entrega a los necesitados le valió el apelativo de Martín de la Caridad.
Martín también mostró una preocupación especial por los niños abandonados y las personas sin recursos. Su espiritualidad no se limitaba a la oración, sino que se manifestaba en acciones concretas de cuidado, asistencia y acompañamiento.
Murió en Lima el 3 de noviembre de 1639. El papa Juan XXIII lo canonizó el 6 de mayo de 1962 y se celebra su memoria litúrgica el día de su muerte.
Se le atribuyen numerosos milagros y se le reconoce por su gran capacidad para promover la reconciliación. Sin embargo, el legado que permanece en el centro de su devoción es su compromiso con la caridad y la atención a los más vulnerables.
Eventos en la Arquidiócesis de Nueva York
Para los católicos hispanos de Nueva York, la Festividad de San Martín de Porres puede ser una ocasión para celebrar la herencia espiritual de América Latina y transmitirla a las nuevas generaciones.
En la Arquidiócesis de Nueva York, la Parroquia de San Martín de Porres en Poughkeepsie celebrará su festividad el domingo 8 de noviembre durante las Misas de las 7:30, 9:30 y 11:30 a.m. Después de las Misas de la mañana habrá café y bagels, y después de la del mediodía, almuerzo.
En escuelas católicas, como Holy Cross School del Bronx, se celebrará una Misa el 3 de noviembre a las 9:45 a.m. en honor a la festividad del santo.
Para conocer más eventos, visite www.archny.org/events.