Documental sobre el Beato Stanley Rother destaca su legado y testimonio
By: OSV News
Un nuevo documental, “American Martyr: The Stanley Rother Story”, sobre la vida del primer sacerdote nacido en Estados Unidos en ser declarado mártir, se estrena a nivel nacional el 25 de agosto
(OSV News) — Cuando la gente le pregunta al arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City qué se necesita para que el Beato Stanley Rother se convierta en “San Stanley”, él mueve la cabeza y dice, “Hombre, va a hacer falta un milagro”.
Estas palabras son parte de un nuevo documental, “American Martyr: The Stanley Rother Story”, sobre la vida del primer sacerdote nacido en Estados Unidos que fue declarado mártir, y por lo tanto, beatificado.
“Lo digo con toda la esperanza del mundo. No es un gesto fatalista … o de desánimo”, dijo el arzobispo Coakely. “El hecho es que eso es lo que se necesita. Lo único que falta para la canonización del Beato Stanley es un milagro autenticado y verificado que se le pueda atribuir a su intercesión”.
Por esa razón, la arquidiócesis ha producido este documental, para que los fieles católicos puedan conocer al padre Stanley Rother y pedir su intercesión. Dicho documental estará disponible en cines de Estados Unidos del 25 al 27 de agosto; las funciones del 27 de agosto serán en español.
“Mi deseo y mi oración es que más y más gente conozca al beato”, dijo María Ruíz Scaperlanda, una de las productoras ejecutivas del documental y promotora de la Causa de Canonización para el Beato Stanley Rother. “Que sepan que necesitamos un milagro (y) empiecen a pedirles favores.”
La película narra la vida del padre Stanley, empezando cuando era joven y seminarista. El padre Stanley Rother nació el 27 de marzo de 1935 en un pueblo pequeño llamado Okarche, Oklahoma. Cuando entró al seminario, no pudo pasar sus clases porque tenía problemas para aprender latín, que en ese tiempo era el idioma eclesiástico principal.
El obispo de Oklahoma City en ese entonces, Mons. Victor Reed, gestionó que él regresara a terminar sus estudios en otro seminario, Mount St. Mary’s en Emmitsburg, Maryland.
El padre Rafael Capó, un sacerdote de la arquidiócesis de Miami y el narrador para la edición en español del documental, dijo que el Beato Stanley es un modelo de misericordia, porque no solamente les dio misericordia a quienes sirvió, sino también recibió esa misericordia durante sus estudios.
El padre Capó, quien fue también nombrado un Misionero de Misericordia durante Jubileo Extraordinario de la Misericordia de 2016 — el mismo año en que la entonces llamada Congregación para las Causas de los Santos anunció la aprobación para la beatificación del padre Rother — recordó que el Papa Francisco les dijo a los misioneros que era necesario que quienes hayan recibido misericordia se conviertan en testigos de misericordia.
“El Beato Stanley, él mismo recibió misericordia en el camino de su formación. Cuando tuvo dificultades en la formación en el seminario, y le dan una oportunidad después de que fracasa en sus primeros años en el seminario, le abren las puertas misericordiosamente en St. Mary’s para que pudiera terminar”, reflexionó.
Tras su ordenación sacerdotal el 25 de mayo del 1963, el padre Rother comenzó como vicario parroquial en diferentes parroquias del estado de Oklahoma. Cuando el obispo Reed buscó voluntarios para servir como misioneros en la misión diocesana “Micatokla” sirviendo a los indígenas Tz’utujil — un pueblo Maya en Santiago Atitlán, Guatemala — el padre Rother respondió a ese llamado, empezando su misión en ese país.
Durante su tiempo allá, el padre Rother enseñó a los pueblos Tz’utujil cómo cultivar verduras usando técnicas que aprendió viviendo en una granja durante su juventud. También estableció un hospital, una escuela y una estación de radio para evangelizar a los pueblos.
Como no hay una traducción para “Stanley” en tz’utujil, usaron su segundo nombre “Francisco” — que en tz’utujil es “Apla’s”. Así fue como por 13 años fue conocido como “padre Apla’s”.
“El padre Stanley es un hombre muy, muy especial, inteligente, a pesar de que viene de una familia granjera, y lo mismo cultivó allá en Santiago Atitlán sirviendo a los indígenas”, dijo Felipe Coche Pablo, director del Colegio Católico padre Apla’s en Santiago Atitlán, en una entrevista con OSV News tras un estreno especial del documental en Oklahoma City. “Para mí ese es el legado y la evangelización que necesita la Iglesia, es cuidar los rebaños, servir a los rebaños, tener la paciencia y comprensión con la gente”.
El padre Rother, quien no pudo aprender Latín, aprendió no solamente el español, sino también el idioma tz’utujil. Celebraba la Misa en tz’utujil y comenzó a traducir la Biblia a ese dialecto para que los pueblos pudieran entender la Palabra de Dios en su lengua.
“El objetivo de la Arquidiócesis de Oklahoma cuando llegó allá fue evangelizar a la gente. … El padre Stanley llegó allá sin conocer español, pero se preparó”, dijo Coche. Con el tiempo “ya se podía comunicar con la gente en su propia lengua”
Coche tenía solo dos años y medio cuando murió el padre Apla’s. Pero fue bautizado por el beato cuando era bebé, y lo conoció por las historias de sus vecinos, y al ayudar con la investigación para la causa de canonización.
“La gente del pueblo de Santiago, la Iglesia Católica aprecia mucho lo que hizo el padre Stanley allá. Hay muchas devociones ahora al ver y al escuchar al padre Stanley que ayudó a los indígenas”, dijo. Y añadió que su testimonio inspiró a la gente a busca servir al prójimo.
Durante los años que el padre Rother sirvió en Guatemala, una guerra civil fue creciendo a través del país, y llegó a las zonas rurales. Las dos facciones de esta guerra — el gobierno y la guerrilla — vieron la misión y las obras de la Iglesia como un problema. El gobierno pensaba que la educación de los indígenas los volvería revolucionarios. Y las guerrillas querían que los pueblos se unieran a ellos.
El padre Apla’s empezó a formar catequistas. Pero con las amenazas alrededor de la comunidad, muchos fueron “desaparecidos” — secuestrados y torturados para obtener información que no tenían, y luego fueron asesinados. Más de 200.000 personas murieron durante el conflicto armado.
En ese ambiente, a principios de 1981, el nombre de padre Apla’s apareció en una lista de muerte, junto con su vicario parroquial, el padre Pedro Bocel, un sacerdote Tz’utujil. Los dos viajaron a Estado Unidos para encontrar un lugar seguro para el padre Bocel.
Pero el padre Rother quería regresar para estar con su pueblo. Escribió en ese tiempo que “El pastor no puede huir”.
“El ver que él repite esa respuesta cuando lo vi en la película, ‘El pastor no puede huir’, eso me hizo reflexionar y pensar mucho cómo el sacerdote no puede huir de los retos — en la evangelización, los retos con la comunidad, los retos en la entrega por el pueblo que el Señor nos encomienda”, dijo el padre Capó.
Las palabras del beato Rother, añadió el padre Capó, son un llamado –para todos– a la santidad. No son solamente para guatemaltecos o estadounidenses, pero cruzan fronteras.
“Los santos no es que sean personas extraordinarias. Los santos son personas ordinarias como cada uno de nosotros, pero que hicieron las cosas ordinarias con un amor extraordinario, con una entrega extraordinaria”, reflexionó el padre Capó. “La entrega del padre Stanley — que era una persona ordinaria, común y corriente, pero que se entregó de manera extraordinaria — eso nos habla a todos. Tenemos que descubrir que la vocación, (la) llamada a la santidad es para todos: en la familia, en el trabajo, para los jóvenes, para los ancianos, para todos, el Señor nos llama a la santidad”.
“No es que tengamos que ser extraordinarios, pero que hagamos con un amor extraordinario las cosas ordinarias de cada día, como lo hizo el padre Stanley, que se entregó. Le enseñó a la comunidad a hacer las cosas de cada día: en la agricultura, en las cosas de la comunidad, en la entrega en la Iglesia, en la comunidad, en el seguimiento de Jesús, hacer las cosas ordinarias con un amor extraordinario”, añadió.
Scaperlanda dijo durante el documental que el momento en que el padre Stanley visitó temporalmente a su familia en Oklahoma fue su “Getsemaní”, como cuando el Señor Jesucristo oró clamando: “¡Padre, si quieres, aparta de mí esta copa amarga, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya!” (Lucas 22:42).
“El beato tuvo ese mismo momento” antes de volver a Guatemala, dijo Scaperlanda, quien también escribió la biografía oficial de Rother, “El Pastor que no Huyó: Beato Stanley Rother, mártir de Oklahoma”, en una entrevista con OSV News. “Tenía que decidir si lo iba a hacer, sabiendo que había mucho peligro”.
“Me imagino que habló mucho con Dios de todas esas cosas. Pero también habló con su obispo aquí, con su familia, amigos que tenía de toda su vida en Okarche. Y ese fue el momento que él tuvo que tomar la decisión”, añadió. El, como pastor, quiso estar presente para su rebaño “y no dejar que estuvieran solos cuando las cosas se pusieron peor en Santiago Atitlán”.
“No solo eran su gente. Tenía una conexión muy personal con ellos. Él anunció, ‘Les prometí que iba a estar para la Semana Santa, y quiero estar'”, dijo Scaperlanda.
Por eso, regresó a Guatemala, sabiendo que nunca regresaría a su hermoso Okarche o volvería a ver a su familia.
“No regresó a Guatemala para morir. Regresó a Guatemala para vivir”, declaró Monseñor Don Wolf, un primo de padre Stanley y el rector del santuario dedicado a su primo mártir.
Después de un estreno especial del documental el 28 de julio — el día de la fiesta litúrgica del Beato Rother — el arzobispo Coakley participó en una mesa redonda, donde dijo que cada vez que ve esa parte de la película, sus ojos se llenan de lágrimas.
El padre Stanley regresó a Santiago Atitlán antes de las celebraciones para la Semana Santa. El 25 de julio fue el Día de Fiesta de Santiago el Mayor, el patrón de la misión. Después de las celebraciones, en las primeras horas del 28 de julio, tres hombres entraron a su rectoría. Él luchó con los hombres para que no se lo pudieran llevar. Lo mataron. Aún hoy, 45 años más tarde, nadie sabe la identidad de los tiradores.
Pero la historia no termina allí. Cuando estaban preparando su cuerpo para regresar a Oklahoma, los Tz’utujil pidieron a su familia si podían cuidar su corazón — y éste permanece en Guatemala, sepultado en el altar de la iglesia de Santiago Atitlán. El cuarto donde murió ya es una capilla, y peregrinos de Guatemala y los Estados Unidos llegan a pedir su intercesión. En septiembre del 2017, fue beatificado en Oklahoma City.
El padre Capó, quien también funge como vicepresidente de misión para la Universidad Santo Tomás en Miami, dijo a OSV News que la experiencia al narrar el documental fue “muy fuerte”.
“Me hizo meditar y reflexionar mientras iba viendo las escenas, mientras iba leyendo y releyendo la narración, porque el trabajo de ser narrador de una película conlleva estar viendo el guión, viendo las imágenes, grabar y volver a grabar”, dijo. “Fue muy impactante el ver las imágenes, hacer un alto, volver para atrás, leer el texto”.
Los productores del documental pidieron que el padre Capó narrara el documental después de una visita al santuario con la comunidad Hispana en Oklahoma City. Debido a su trabajo con la pastoral hispana nacional, ya conocía la historia del padre Stanley que le fue transmitida por los guatemalteco-americanos. Él también quiere que el documental ayude a dar a conocer la historia del Beato Stanley, ya que puede traer esperanza en momentos difíciles.
En este tiempo en que hay tanta polarización, dijo el sacerdote, “el testimonio del padre Stanley es sumamente importante porque él con su vida construyó puentes entre las distintas familias, entre los distintos grupos, entre las distintas comunidades, entre las distintas culturas, entre las distintas lenguas. Él creó puentes, y él mismo fue puente”, dijo.
El 28 de julio, el aniversario de su martirio, Coche dijo a la mesa redonda de Oklahoma City que vio fotos desde Santiago Atitlán de una procesión con la reliquia de la sangre del Beato Stanley y que mucha gente es ahora devota de él.
“Lo que hizo es servir al prójimo, es lo que hizo en Santiago Atitlán por la gente indígena”, dijo Coche.
“Para mi pueblo, el padre Apla’s ya es un santo”, expresó. “Es una bendición para mi pueblo Tz’utujil”.
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Tony Gutiérrez escribe para OSV News desde Texas.