A veces, el camino de inicio o de regreso a la Iglesia comienza con una invitación a Misa, una conversación después de la celebración o una salida con amigos. Para muchos jóvenes adultos hispanos, encontrar una comunidad donde sentirse acogidos puede ser el primer paso para profundizar en su fe.
Esta es una de las lecciones que compartieron recientemente el padre Jonah Teller, O.P., de la Iglesia de San José en Greenwich Village; el padre Daniel Ray, de la Basílica de la Antigua Catedral de San Patricio; y Peter Martyr Yungwirth, O.P., de San Vicente Ferrer/Santa Catalina de Siena en Midtown, durante el retiro anual de párrocos de la Arquidiócesis de Nueva York, celebrado hace unos días en Spring Lake, Nueva Jersey.
Los sacerdotes también destacaron la importancia de reconocer la acción de Dios en el proceso de acercar a los jóvenes a la Iglesia. “Esto es obra de Dios. No es algo que se nos haya ocurrido a nosotros ni a la Arquidiócesis de Nueva York”, dijo el padre Daniel Ray. El padre Jonah Teller coincidió en esa perspectiva: “Dios simplemente obra. Él ablandará sus corazones y los atraerá hacia Él”.
Donde nace el encuentro: eventos que acercan a los jóvenes a la Iglesia
Los tres también reconocieron la importancia del Renacimiento Eucarístico Nacional, que incluye el Congreso Eucarístico Nacional y la Peregrinación Eucarística Nacional, que pasó por la Arquidiócesis de Nueva York el fin de semana del Día de los Caídos de 2024.
Sus experiencias ponen de manifiesto cómo las relaciones personales, los encuentros sociales y la adoración eucarística pueden ayudar a los jóvenes a desarrollar una conexión más profunda con la Iglesia.
En una ciudad donde los jóvenes compaginan estudios, trabajo, responsabilidades familiares y una vida social intensa, las parroquias tienen la oportunidad de ofrecer algo más que un lugar para asistir a Misa: una comunidad donde compartir la fe y construir relaciones duraderas.
Para los jóvenes hispanos, esta experiencia también se vive a través de grupos de oración, retiros y encuentros de alabanza. La Renovación Católica Carismática y el Centro Católico Carismático de la arquidiócesis ofrecen espacios donde la oración comunitaria y la formación espiritual pueden ayudar a fortalecer la relación personal con Cristo.
Uno de los ejemplos es el Congreso de Jóvenes – High School Conference que se realizará el próximo 21 de noviembre en la Escuela Secundaria Cardinal Hayes. Se trata de un encuentro de alabanza y adoración en el que jóvenes y jóvenes adultos compartirán su fe bajo el lema “Reaviva el fuego interior”. Estas actividades permiten a los participantes vivir una experiencia espiritual y conocer a otras personas que buscan integrar el Evangelio en su vida cotidiana.
Una pastoral que invita a vivir la fe más allá de la Misa
La Oficina de Pastoral Juvenil, Pastoral de Jóvenes Adultos y Apostolado Universitario de la Arquidiócesis de Nueva York ofrece un calendario de actividades que combina la formación espiritual con oportunidades de convivencia fuera de la Iglesia.
Entre ellas se encuentra la serie de verano “Amor y responsabilidad”, que reúne a jóvenes adultos católicos en torno a charlas al aire libre y música en vivo. El programa se inspira en la visión del amor y las relaciones desarrollada por san Juan Pablo II en su libro “Amor y responsabilidad” y en la teología del cuerpo.
“Queremos invitar a los jóvenes adultos no solo a asistir a eventos católicos —aunque eso puede ser un primer paso maravilloso—, sino a convertirse en participantes activos de la vida misionera de la Iglesia aquí, en Nueva York”, expresó a Buenas Noticias Pjetër Nilaj, director de la Oficina de Pastoral Juvenil, Pastoral de Jóvenes Adultos y Apostolado Universitario de la Arquidiócesis de Nueva York.
La oficina también organiza encuentros como “Noche de jóvenes adultos”, la “Marcha por las vocaciones para jóvenes adultos” y el “Retiro para jóvenes adultos Effeta”, dirigido a personas de entre 18 y 33 años. Estas iniciativas ofrecen espacios de oración, reflexión, formación y convivencia. Asimismo, se celebran Misas y encuentros sociales organizados por la oficina junto con voluntarios.
“A través de nuestras ‘Noches para jóvenes adultos’, que se celebran en las parroquias de toda la arquidiócesis, nuestra Misa mensual para jóvenes adultos en la catedral y otras iniciativas, invitamos a los jóvenes adultos a pasar tiempo con nuestro Señor en su verdadera presencia mediante la adoración eucarística, a experimentar su misericordia y perdón en el sacramento de la reconciliación y a recibirlo en la Sagrada Comunión durante el Santo Sacrificio de la Misa”, agregó Pjetër Nilaj.
La adoración eucarística ocupa un lugar especial en este proceso. En medio del ritmo acelerado de la ciudad, detenerse ante el Santísimo Sacramento ofrece la oportunidad de orar, reflexionar y renovar el compromiso con la fe. La comunidad puede facilitar ese primer acercamiento, mientras que la oración y los sacramentos ayudan a darle continuidad.
La amistad como camino para fortalecer la fe
La experiencia parroquial no termina cuando concluye la Misa. Una conversación tomando café, una comida compartida o una salida informal pueden convertirse en oportunidades para fortalecer las amistades y hacer que los recién llegados se sientan parte de la comunidad.
Lo importante no es la actividad en sí, sino el espacio de encuentro que permite conversar, compartir experiencias y cultivar amistades. Estos momentos pueden complementar la vida parroquial, sin sustituir la oración, la formación cristiana ni la participación en los sacramentos.
La clave está en crear comunidades donde los jóvenes puedan mostrarse tal como son, plantear preguntas y encontrar acompañamiento, sin sentir que deben elegir entre su vida social y su identidad católica.
Una invitación que también comienza en las redes
Las redes sociales se han convertido en otra herramienta para dar a conocer retiros, encuentros juveniles y celebraciones. A través de esas plataformas, los ministerios pueden compartir testimonios, difundir información y mostrar cómo se vive la fe en comunidad.
Para quienes todavía no se sienten preparados para participar en una actividad parroquial, una publicación puede ser el primer contacto con un grupo o una invitación a conocerlo. Sin embargo, la presencia digital cobra mayor sentido cuando conduce a encuentros personales y oportunidades concretas de formación y oración.
“¡A veces basta con una simple invitación!”, agregó Nilaj, destacando que “esa invitación puede provenir de uno de nuestros ministerios para jóvenes adultos de la parroquia, de nuestra oficina pastoral arquidiocesana o incluso de una publicación que alguien vea en las redes sociales. Son oportunidades para invitar a los jóvenes adultos a descubrir la alegría de seguir a Jesús o a profundizar en la relación que ya tienen con Él”.