San Ignacio de Loyola: el soldado que cambió la espada por el Evangelio

| 07/31/2026

By: Buenas Noticias

El 31 de julio se celebra la festividad de san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús (los jesuitas), una de las órdenes religiosas que más ha influido en la evangelización, la educación y la espiritualidad cristiana de los últimos cinco siglos

El diácono Melvin Rayappa reza durante su ordenación sacerdotal en la iglesia de San Ignacio de Loyola, en la ciudad de Nueva York, el 14 de junio de 2025. (Foto de OSV News/Gregory A. Shemitz)
El diácono Melvin Rayappa reza durante su ordenación sacerdotal en la iglesia de San Ignacio de Loyola, en la ciudad de Nueva York, el 14 de junio de 2025. (Foto de OSV News/Gregory A. Shemitz)

Íñigo López de Loyola nació en 1491 en el País Vasco (España), en el seno de una familia noble. Durante su juventud, aspiraba a la gloria militar y a los honores de la corte.

Su vida dio un giro definitivo en 1521, cuando una bala de cañón le destrozó una pierna mientras defendía Pamplona. Durante su larga recuperación, pidió novelas de caballería para entretenerse, pero solo encontró una Vida de Cristo y un libro sobre la vida de los santos.

Estas lecturas despertaron en él una profunda conversión. Descubrió que las satisfacciones mundanas eran pasajeras, mientras que servir a Dios producía una alegría más duradera.

Tras un tiempo de retiro en Manresa, donde comenzó a desarrollar lo que posteriormente serían los Ejercicios Espirituales, emprendió estudios en España y Francia. En París, reunió al grupo que daría origen a la Compañía de Jesús, aprobada oficialmente por el papa Pablo III en 1540.

Ignacio falleció en Roma el 31 de julio de 1556. Fue canonizado en 1622 y hoy en día es reconocido como uno de los grandes reformadores espirituales de la Iglesia.

Una espiritualidad que sigue vigente

Aunque vivió en el siglo XVI, muchas de las preguntas que se hizo Ignacio siguen siendo las mismas a las que se enfrentan las personas hoy en día: ¿cómo tomar buenas decisiones?, ¿cómo encontrar paz en medio del ruido?, ¿cómo descubrir el propósito de la propia vida?, ¿cómo servir a los demás sin perder de vista a Dios?

Su respuesta fue el discernimiento: aprender a reconocer la voz de Dios en la vida cotidiana y dejar que esa voz oriente cada decisión.

No se trata de una espiritualidad reservada para sacerdotes o religiosos. Es una invitación para cualquier persona que quiera vivir con mayor autenticidad.

Diez enseñanzas de san Ignacio para nuestro tiempo 

  1. Dios también está presente en lo cotidiano: San Ignacio enseñó que la presencia de Dios no se limita al templo. Se puede encontrar en el trabajo, en la familia, en una conversación, en el estudio y en el servicio al prójimo.
  1. No tome decisiones cuando su corazón está confundido: Antes de tomar una decisión importante, es recomendable orar, reflexionar y esperar a recuperar la paz interior.
  1. Las crisis pueden convertirse en oportunidades: La herida que parecía destruir todos sus sueños terminó abriendo la puerta a la misión para la que Dios lo había destinado.
  1. La verdadera grandeza consiste en servir: Para Ignacio, el liderazgo no se medía por el poder, sino por la capacidad de ponerse al servicio de los demás.
  1. Nunca deje de aprender: Incluso siendo adulto, volvió a estudiar porque comprendió que para servir mejor también había que prepararse mejor. 
  1. Haga siempre un poco más por amor: El famoso “magis ignaciano” no significa hacer más por ambición, sino dar lo mejor de uno mismo por amor a Dios.
  1. Deténgase unos minutos al final del día: El examen de conciencia propuesto por san Ignacio sigue siendo una herramienta sencilla para dar gracias, reconocer errores y comenzar de nuevo.
  1. Nadie camina solo: la misión cristiana siempre se vive en comunidad: La fe crece cuando se comparte. 
  1. La libertad interior es más valiosa que el éxito: Ignacio invitaba a no dejar que el dinero, el prestigio o el miedo controlaran las decisiones. 
  1. Confíe en que Dios sigue escribiendo su historia: Aunque los planes cambien, Dios nunca deja de acompañar a quienes ponen su vida en sus manos.

Celebraciones en Nueva York

La memoria de san Ignacio también se vive con especial significado en la Arquidiócesis de Nueva York, donde la presencia de los jesuitas ha dejado una profunda huella en la vida pastoral, educativa y cultural.

Cada año, la Iglesia de San Ignacio de Loyola, ubicada en el 980 de la avenida Park, en el Upper East Side de Manhattan, dedica la jornada del 31 de julio a celebrar a su santo patrono con la Eucaristía y otros momentos de oración inspirados en la espiritualidad ignaciana.

Otras comunidades jesuitas de la arquidiócesis también organizan retiros, conferencias y encuentros abiertos a los fieles que desean acercarse a una espiritualidad centrada en el discernimiento, la oración y el servicio.

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