En Lampedusa para el 4 de julio, el Papa León insta a los cristianos a ofrecer refugio seguro a los migrantes
By: OSV News
La visita del Papa evoca la peregrinación de Francisco en 2013, mientras el pontífice lamenta la pérdida de migrantes en el mar
LAMPEDUSA, ITALIA (OSV News) — El Papa León XIV viajó a la pequeña isla italiana de Lampedusa el 4 de julio; allí depositó un arreglo floral en las tumbas de los migrantes que se ahogaron al intentar llegar a Europa y celebró una Misa al aire libre, en la que exhortó a los católicos a ser buenos samaritanos y ofrecer compasión a quienes sufren al emprender la peligrosa travesía por mar.
“No he venido a pronunciar discursos, sino a celebrar la Eucaristía, signo supremo de la presencia de Cristo entre nosotros. El gesto de Jesús de partir el pan para entregarse a sí mismo da sentido y fuerza a nuestros actos cotidianos de ayuda y de compartir”, dijo el Papa León a la multitud antes de celebrar la Misa en una explanada con vistas al puerto principal de Lampedusa.
“Sí, este es un lugar donde los gestos hablan más que las palabras”, añadió. “Pero los gestos, para ser humanos, requieren un corazón. Por eso nos hemos reunido aquí: para recibir de Cristo el amor que solo Él puede darnos, a fin de que el mundo de hoy y de mañana sea más humano, para todos”.
La peligrosa travesía de los migrantes
Desde hace años, Lampedusa es una de las principales puertas de entrada a Europa para los migrantes que cruzan el Mediterráneo desde Túnez y Libia, una travesía que se ha cobrado miles de vidas.
En abril, la Guardia Costera italiana recuperó 19 cadáveres y rescató a 58 personas tras interceptar una embarcación precaria en dificultades a unas 80 millas náuticas al sur de Lampedusa, según informó Associated Press. El pasado mes de agosto, una embarcación que transportaba a cerca de 100 migrantes volcó en aguas internacionales cerca de la isla, causando la muerte de al menos 26 personas.
Durante su homilía, el Papa León describió los mares que rodean Lampedusa como “un camino peligroso, como el que bajaba de Jerusalén a Jericó” en la parábola del Buen Samaritano, narrada en el Evangelio de Lucas.
“Aquí no sólo han visto uno, sino a miles de seres humanos caídos en las manos de bandidos que los despojan de todo, los apalean y se van, dejándolos medio muertos”, afirmó. “El mar se ha quedado con los otros, aquellos que no han conseguido llegar a donde esperaban. Sin embargo, sentimos su presencia, que nos interpela tanto como la de aquellos que han desembarcado, necesitados de atención y ayuda”.
En recuerdo de los fallecidos
El Papa llegó a la isla, situada más cerca de la costa del norte de África que de la Italia continental, poco antes de las 9 de la mañana. Su primera parada fue un cementerio, donde depositó flores sobre las tumbas de migrantes fallecidos en el mar. A continuación, visitó la “Porta d’Europa” (Puerta de Europa), un monumento de la isla, donde caminó de la mano de niños migrantes en aquella ventosa jornada estival.
Unos 14.000 migrantes llegaron a las costas italianas durante los primeros seis meses de 2026, según el ACNUR. Cerca del 60 % de esa cifra llegó a Lampedusa, una isla que apenas abarca unos 20 kilómetros cuadrados (unas 8 millas cuadradas).
Mientras caminaba por la costa rocosa de la isla, el viento le arrebató el solideo de la cabeza, el cual fue rápidamente recuperado por su secretario personal, monseñor Edgard Rimaycuna.
Desde allí, el Papa se dirigió al muelle Favaloro, donde bendijo una placa que dedicaba el muelle al difunto Papa Francisco y saludó a un grupo de migrantes acompañados por la Cruz Roja, antes de celebrar la Misa ante unos 4.000 asistentes.
“He venido a agradecerles, hermanos y hermanas de Lampedusa, por la proximidad que muchos entre ustedes han decidido ejercitar”, dijo el Papa a la multitud durante la Misa. “Ha sucedido una vez más el milagro de la compasión… una revolución interior que hace brotar en nosotros el ‘sentir’ de Dios y ensancha los pensamientos, el corazón y la vida”.
Un momento importante para rezar
Entre los asistentes a la Misa papal se encontraba Giuseppe Capizzi, de 24 años, quien viajó durante ocho horas en un transbordador nocturno junto a unas 70 personas de su parroquia de San Francisco en Canicattì, Sicilia, para asistir a la Misa con el Papa.
“Llevaba mucho tiempo esperando este día y estoy absolutamente emocionado”, declaró Capizzi a OSV News.
El padre Mikolaj Dobosz, de Varsovia, Polonia, recorrió una distancia aún mayor para estar presente en la Misa.
El sacerdote polaco, que ha dedicado los últimos años a acoger en su parroquia a madres y niños refugiados ucranianos, expresó que consideraba este un momento importante para rezar junto al Papa por los migrantes y por las personas que sufren.
“En Polonia trabajamos mucho con migrantes, no provenientes de África o de Oriente Medio, sino principalmente de Ucrania. Trabajo con niños de Ucrania y me alegra mucho rezar con el Papa por las personas que sufren”, declaró el padre Dobosz.
Uno de los pocos estadounidenses presentes en la Misa papal celebrada el Día de la Independencia de Estados Unidos fue el padre Daniel Groody, profesor de teología en la Universidad de Notre Dame y miembro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano.
“El Papa, especialmente ahora el 4 de julio, está señalando en qué consiste la verdadera libertad. La verdadera libertad radica en la capacidad de amar”, declaró el padre Groody a OSV News.
“Creo que él continúa la tradición de la Iglesia, que siempre ha reconocido que todos somos creados a imagen y semejanza de Dios, y que realmente desea resaltar la dignidad que a menudo se ve menoscabada en la sociedad actual”.
Siguiendo los pasos del Papa Francisco
La visita del Papa León se produce 13 años después de que el Papa Francisco visitara Lampedusa en julio de 2013, atrayendo la atención sobre la isla al elegirla como destino de su primer viaje fuera de Roma tras su elección como pontífice, en un gesto de solidaridad con los migrantes trasladados clandestinamente desde el norte de África.
Durante su visita, el Papa Francisco celebró Misa en un altar construido con madera de embarcaciones de migrantes naufragadas y condenó lo que denominó la “globalización de la indiferencia” hacia las personas que arriesgan sus vidas para llegar a Europa.
La migración ha sido una preocupación constante para el Papa León desde su elección en mayo de 2025. En junio, se reunió con migrantes y organizaciones de ayuda locales en las Islas Canarias, España, otro importante punto de entrada para quienes cruzan desde África, donde instó a los gobiernos a establecer vías migratorias legales y seguras y a reforzar las labores de rescate y asistencia, al tiempo que reivindicaba el “derecho a no tener que migrar”, es decir, el derecho de las personas a permanecer en sus lugares de origen libres de hambre, guerra, persecución y violencia.
“Es un gesto magnífico que el Papa León, al inicio de su pontificado, haya decidido venir aquí a Lampedusa, tal como hizo el Papa Francisco, para reconocer que la Iglesia debe estar siempre en las periferias”, afirmó el padre Groody.
“La Iglesia debe acompañar siempre a quienes luchan por llevar una vida más digna y resaltar la importancia del vínculo entre fe y justicia, un elemento verdaderamente esencial de nuestra fe”.
Salvatore Sortino, director de la oficina de coordinación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para el Mediterráneo, señaló que, si bien las cifras globales de cruces han disminuido desde la visita del Papa Francisco, ha aumentado la proporción de migrantes que mueren en el mar o sufren accidentes durante la travesía.
En Lampedusa, la OIM colabora con las autoridades italianas y con socios humanitarios a lo largo de todo el proceso de recepción y asistencia, identificando a víctimas de trata y a otros migrantes vulnerables para que puedan ser remitidos a las autoridades competentes y trasladados a instalaciones adecuadas en el territorio continental italiano.
“La importancia de las operaciones de búsqueda y rescate sigue siendo un elemento central de la protección en el Mediterráneo”, declaró Sortino a Radio Vaticano. “Pero abrir vías legales es, en última instancia, la verdadera respuesta”.
‘Todos tenemos en Dios un puerto seguro’
La visita del Papa León XIV a Lampedusa tuvo lugar un día después de que pronunciara un discurso virtual ante una asamblea en el Centro Nacional de la Constitución de Filadelfia, que le otorgó la Medalla de la Libertad 2026 por su labor en la promoción de la libertad religiosa y la libertad de conciencia. En dicho discurso, habló con vehemencia sobre la importancia del “derecho a la vida” desde la concepción hasta la muerte natural.
En su homilía en Lampedusa, el Papa León XIV afirmó que la parábola del Buen Samaritano nos enseña que “el amor está siempre en la libertad y la libertad está en las decisiones”.
Añadió que “antes de cualquier otra consideración intelectual o convicción ideológica, el impacto con quien yace delante de nosotros, despojado de todo, llama a la proximidad”.
“Hay también quien elige no hacerse prójimo”, comentó el Papa, y añadió: “tiempo de reconocer y afirmar que la pertenencia religiosa no debe convertirse jamás en motivo de discriminación, como si la fe tuviera límites y no fuera, en cambio, llamada universal a la salvación”.
No hay amor de Dios sin amor al prójimo y no hay prójimo si yo no me acerco. Detenerse, conmoverse, abajarse, llorar ante el dolor de otros –como ha hecho Jesús– significa entrar en el movimiento del amor, en el que Dios se ha revelado”, dijo el Papa León.
Una imagen de Nuestra Señora de Portosalvo –que en italiano significa “Nuestra Señora del Puerto Seguro” y a quien está dedicado el histórico santuario mariano de Lampedusa– presidió cerca del altar durante toda la Misa.
“A San Agustín le gustaba describir la vida humana como navegación por un mar en tempestad y su destino como un puerto firme y seguro”, dijo el Papa León. “Todos tenemos en Dios un puerto seguro, del cual cada comunidad cristiana está llamada a ser un reflejo en la tierra”.
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Courtney Mares es editora de asuntos vaticanos para OSV News. Síguela en X.